lunes, 15 de marzo de 2010

No mamen... no soy Alicio

-Ariel, Ariel… despierta buey. Tic-tac-tic-tac.

Abrí los ojos y vi entre la penumbra una pinche sombra morrita, pero se movía un chingo. Salió de la media luz y era una rata. Mamonsisima y re mugrosa. Pensé que si estaba dormido, awebo que entonces era splinter y yo una tortuga ninja, pero nel, la rata traía un reloj que me enseñaba.

-No mames buey, ya vamos tarde, cámbiate, vámonos ya.

Y salió en chinga de la casa. La mika le puso una madrisa. Pobre rata, me dio awite y le dije a la mika

-No te eches chingaderas a la boca!

Y la soltó. Se puso en sus patas como pudo, se sacudió y volteo a ver a la mika y le soltó un chingadazo y brinco en chinga al patio, ahí entre el árbol de mango, los limones y demás ramas. Yo estaba parado en calzones, con una camisa de tirantes y descalzo, cuando la rata grito

-Que te apures buey.

-ando casi encuerado cabrón

-No, mírate bien

Ya traía ropa. Un vestidito azul con mandil blanco, medias blancas a la rodilla y unos zapatitos negros. Me deje ir en chinga tras la rata. Brinque al patio y la empecé a buscar. Y no la veía. Escuche el tic-tac-tic-tac. Seguí el sonido hasta un pinche hoyote cabrón. Me asome y no tenía madre, bien pinche hondo. Me asome más y me fui de hocico. Tarde como una hora en caer. Veía desmadre y medio en el aire. Mesas con té caliente, unas fogatas, sillas, raza leyendo, cabezas sin ojos leyendo, un pinche desmadre. Al tocar fondo, ni me dolió el madrazo. Había una mesa y unas puertas. Caminaba un poco analizando el sitio

-Qué pedo con este desmadre

-No mames pinche esplinter, no es Alicio

-Simón pinche rata, no es Alicio

Pinches voces salían de una puerta. Nomas yo estaba ahí en el cuarto, entonces supuse que hablaban de mi, pero yo iba tras la rata.

-Qué pedo culeros, salgan, no sean mamones, no les voy a hacer nada. Salgan culeros.

-Ve tú, tú lo trajiste, ve a ver qué quiere y dile si es Alicio

Salió la rata como asustada.

-¿Eres tú Alicio?

Me le deje ir a madrazos. Unas patadas en el hocico, luego que boto de la pared unos chingadazos con los puños en el hocico, cayó y patadas cabronas.

-no mames, ya esquina, esquina. Nomás quiero saber si eres Alicio

-Madres pinche rata! No soy Alicio

Seguí poniéndole en su madre. Me encabrono que me pusiera un vestido azul, a mi me gusta el rosa fucsia, y por qué no Alicia. Culera, con más coraje le di en su madre!.

domingo, 14 de marzo de 2010

"I wish I was a sailor with someone who waited for me"

Pearl Jam, Wish list

Diálocos

“Insane in the membrane, insane in the brain”, cypress hill

Preparo mi tarde-noche chingona, así siempre digo. Musicalizo el rato, un soundtrack chingón a mi vida o mejor dicho al momento, dos velas en la mesa y destapo una caguama. El vino no me gusta, ni pedo. Empiezo a vagar desde mi silla y frente a la compu. A veces regreso tarde y otras he tardado semanas en volver plenamente. Ni pedo soy re viajero y mal viajado. Me veo desde fuera, en ocasiones desde dentro o a veces ni me pelo. O como dijeran los mamones, “me veo en introspectiva”. Habló con muchos arieles, sobre muchos y al final me doy color que es el mismo buey, pero con diferentes ondas, con varios defectos, con algunas virtudes, pero el mismo Ariel buey. Que a veces muy buey, pero ni pedo, así me pasa ser y así llevo más de 30 años vividos, ya para qué cambiarle. Soy el mismo buey.

Este año me parece cabrón, pero es solamente el final. O posiblemente el inicio del siguiente, y tal vez mediados también. Nel, la neta no sé si sea mucho. Posiblemente ni sea nada y yo nomas la estoy haciendo de pedo. Le hago mucho al llorón pues. No sé a dónde me voy, pero sé qué quiero hacer y tengo varias opciones. El sitio es lo de menos, ahorita digo uno, pero falta algo de tiempo y el camino puede irse a otro lado, que es algo que no me asusta ni me mortifica. Pues sé andar y ya vengo caminando. Cuando salí de tijuas, la neta no la pensé mucho. Sabía que ya no iba a regresar, o por lo menos no tenía en mente el retorno, ni lo imaginaba como dijeran los migrologos. Mis compas se dieron color. Tristian, me lo dijo “tú te quedas por allá, no la hagas de pedo, ya no regresas”. Y así creo que será, aunque a mí nunca me dijeron “come back son”, pase varias veces por ahí y me la creí. Así que a mí también me esperan, aunque sea mi imaginación. La familia y compillas allá se quedan, acá habrá compas y familia nueva. Los de allá seguirán siéndolo, los de acá, ensancharan la clicka.

He cotorreado a muy buena raza, otra no tanto, pero no me quejo, pues ya conocí, no puedo echar pa atrás. He pasado momentos difíciles, no malos. Tenía pensando un tatuaje más de 10 años y en un arranque de, de, de algo me lo puse, ya tengo 2 y me gustan. Me ha ido de la chingada con morritas. Me ha ido a toda madre con las mismas. Así es el pedo. Me quejo poco y aguanto mucho. Me dicen que no tengo carácter, que parece que tomo demasiado a la ligera las cosas, pero para tensarme de más, dont worry be happy o como dijera el ex beattle Live and let die. Me dicen que soy re ojete porque vengo del Norte. Soy muy machista, aunque yo digo estar embarazado, así que ni tan machista. Además soy víctima del sistema y de la sociedad. Es más mal pedo Papa Pitufo que tiene a los pitufos en una aldea de tornillos con una sola tuerca a la que llaman pitufina y a la que no deja que toquen porque es hermana. Pero nel, Gargamel la creo. Eso si es ser ojete y ahí nadie dice nada.

Estoy pirata. A veces mucho, otras no tanto. A veces nomas me rio y otras me da awite llorar. Soy bipolar, pero ando más en el lado polar, al bi no he ido. A veces sucumbo al lado oscuro, pero en chinga saco mi lamparita y todo arreglado. Pero soy buen pedo y como dije, también medio buey. O veces buey completo. Pero igual estoy en el tope de la cadena alimenticia.

Destapo la otra cagua y le sale espumita, se congela la botella. A toda madre.

Escucho justo en este momento una rola que me gusta un chingo. Digo que es mi himno, se llama “pendeviejo” de los auténticos decadentes. Me pasa y no es un valemadrismo:

Si la luz se apaga
quiero ser un pendejo
aunque me vuelva viejo
que no se apague nunca
lo que llevo adentro
quiero ser un pendejo
sentir todo es nuevo de nuevo
abrir el corazón
con un cana al viento
quiero ser un pendejo
aunque me vuelvo viejo
quiero vivir cien veces la vida

Aunque no me gustaría vivir 100 veces la vida, solamente con vivirla una vez y bien vivida me basta. Sin arrepentirme de nada y disfrutar lo nuevo que vaya resultando. De nada me arrepiento hasta ahora. Todo es nuevo, incluso volver a ver una película resulta nuevo, veo cosas que no vi la primera vez y eso para mí ya es novedad. Pero tampoco pido inmortalidad, ni aunque sea por 100 veces la vida, esa ya sería mucha violencia.

Simón estoy pirado y a veces pirata, pero así soy, así me toco viajar y así viajo. Pero neta, soy buen pedo. Si no me creen, pregúntenle al Ariel.

domingo, 7 de marzo de 2010

Tumbando el conejo

Amanecí con algo en la cabeza. Algo maquinaban mis pobres, y posiblemente pocas, neuronas. Ayer me acosté viendo a la luna. Se veía por la ventana del cuarto. Una luz blanca, acá chingona y bien transparente. Apague la luz del patio para poder verla mejor. Sin embargo, vi como algo se metía entre la luz de la luna y yo. Era como cuando en el foco sobrevuela una palomilla. Así se veía. Me levante de la cama y salí al patio. Estuve un rato parado y nada. Me metí a la casa y me acosté. A los minutos, nuevamente se veía la sombra. Volví a salir y nada. Ocurrió lo mismo 6 veces más, lo peor es que fue en menos de 20 minutos y el reloj me decía “no mames buey, ya son más de las 12 de la media noche y mañana tienes que madrugar”. Tuve que cerrar la persiana y prender la luz del patio para poder dormir, aunque no lo logré pues me gusta dormir con la luna.

Amanecí entonces maquinando algo. Pensando que pudo ser una palomilla. Así que compraría raid y unos raidiolitos para echar y así no ser molestado y arrullarme. Pero, ¿y si era una bruja? ¿un ovni? ¿el hada de los dientes? ¿Peter Pan con Campanita que vienen a llevarme a que le ponga en su madre a Garfio? Nel, mejor no echo nada, pero y ¿si sigue esta noche?, pues ahora si iba a quedarme fuera hasta que viera qué pedo.

Dieron las 11 de la noche y me fui a echar a la cama para jetearme. Me puse la pijama, para así salir más pronto, nunca la uso, solamente para levantarme, pero esta vez si la usaría. Me puse una sudadera, y mis pantuflas de Mauricio Garcés, unas acá chingonas de pana negra. Apagué la luz del patio y abrí la persiana. No pasaron más de 5 minutos cuando de nuevo, ahí estaba una sombra revoloteando entre la luna y yo. Salí en madriza y alcance a ver que era el pinche conejo de la luna el que se movía y hacía sombra. Me le quedé viendo y el cabrón casi me dice al puro estilo Bugs “qué pasa viejo” y se echó a correr sobre la luna. Ahí estaba el cabrón dando vueltas nomas, pero sus vueltas en la luna a mi no me dejaban dormir, no dejaban que la lunita me echara su bendición, me contara el cuento de siempre que no me aburre y que me aventara, antes de irse. las sabanas, cuidando cubrir mi cuello por aquello de los vampiros. No, no dejaba que hiciera eso.

Ahí estuve un rato viendo al conejo, viendo como el cabrón levantaba polvo al correr y dejaba mugrosa a la luna. Le ensuciaba su traje de enfermera. Veía como escarbaba y salía por otro lado sin tapar el hoyo que había hecho. Sentí que a la luna eso la encabronaba, como a mí, y que no podía hacer nada porque no es tan mal pedo. Aguanta vara siempre. Es medio bueya, como yo, por eso me cae a toda madre. Me encabrone de ver al conejo haciendo su desmadre. Entre a la casa y no sé de donde, tal vez estaba ya dormido, saque una escopeta de Elmer, pero la mía con mira láser y ¡madres! Directo a la luna y nomás vi como el pinche conejo caía. Se dio un santo madrazo al caer, pero la luna quedó liberada. Volteo y me dijo “eso es todo pinche Ariel, buen pedo buey, buen pedo”. Me metía a la casa y todo como siempre. La luna dura más tiempo fuera de la casa. Cuida que me duerma y que el cuello no se me destape. Le quedó la cicatriz del desmadre que hacia el pinche conejo. Pero solamente cicatriz. Sin embargo, para que no se viera tan mal, agarre al conejo, lo lleve a disecar y se lo avente a la luna, ahí se lo acomode nuevamente para que la raza no se asustara al no ver nada de conejo. Piche raza paranoica pues, capaz y dicen que el fin del mundo ya está cerca. Ahí lo tiene, pero el buey está muerto, nomas le sirve de make up y para no asustar a la raza. Pinche conejo cabrón, ya no podrás hacer nada. Ya no te la comerás hasta desparecerla para después dejarla crecer y volvértela a chingar. Nel loco, ya no.